Su historia
Los castañares y avellanares son formaciones árboreas compuestas principalmente por castaños (Castanea sativa) o avellanos (Corylus avellana) que han sido modeladas por la mano del hombre a lo largo de los siglos para favorecer su presencia y productividad.
El ser humano ha venido transformado estos montes mediante prácticas tradicionales que buscan el equilibrio entre producir lo que necesitamos y conservar la naturaleza y los recursos para el futuro (gestión forestal sostenible/ responsable), integrando funciones que benefician a la sociedad (mejorando la vida de todas las comunidades de seres vivos), a los procesos ecológicos (protegiendo la biodiversidad), y a la economía (generando recursos y empleo).
¡Una forma inteligente de cuidar el planeta!
¡Y los recursos!
Si preguntamos a nuestras abuelas y abuelos, nos dirán cómo se cuidaba de estos hábitats y de sus habitantes. Para que esta asociación se mantenga, necesita elementos que actúen como un esqueleto, dándole estructura y sostén y que en la sociedad rural se intentan mantener:

Artesanos/as
Personas que trabajan juntas para crear productos de manera responsable, sin dañar la naturaleza.
Gestión sostenible/responsable:
Modelo de gestión aplicado en las explotaciones agroforestales que mantienen la salud de castañares y avellanares sin comprometer su aprovechamiento, en el que destaca la aplicación de técnicas como:
1. Acolchado del suelo
(musgos, hojas y materia orgánica en descomposición) mantiene la humedad, aumenta la fertilidad y ayuda al crecimiento de los árboles.
2. Fertilizantes naturales
Añadir fertilizantes naturales como el compost (descomposición de materia orgánica)
3. Asociar cultivos
Asociar cultivos, compatibles cerca de los árboles. Se genera una mayor diversidad y se saca doble aprovechamiento.
4. Gestión del agua
Por exceso: Realización de drenajes en zonas donde hay más precipitaciones con canales o sistemas para no encharcar el terreno.
Por defecto: En lugares donde el agua escasea, se crean alcorques o terrazas donde se retiene el agua en zonas con pendiente.
Es esencial evitar el abandono de las zonas rurales y la explotación sin control de los recursos naturales que dañan el equilibrio natural de estos ecosistemas. Recuperar y valorar las prácticas tradicionales para la naturaleza, las personas y el desarrollo económico de estos lugares.
Ilustraciones: Lourdes Berzas- Loubé