Castañas y Avellanas, una forma de vida.
El aprovechamiento de castañares y avellanares ha sido una forma de mantener viva la cultura y tradiciones de muchos pueblos transmitido de generación en generación uniendo a las personas y las comunidades con su tierra.
Hoy esta cultura corre peligro: la falta de relevo generacional, nuevas enfermedades y plagas que afectan al arbolado y el cambio climático s y fenómenos meteorológicos extremos) hacen que la población rural se vea forzada a emigrar o a buscar y apoyarse en otro tipo de actividades económicas, como la industrial, para asegurar su economía, perdiendo así su conexión con la naturaleza.
Soluciones
En la actualidad, existen normas, planes y ayudas por parte de los gobiernos para promover el trabajo y emprendimiento rural que permiten dar a conocer toda la cultura, servicios ecosistémicos y ventajas. Esto puede ayudar a aumentar las poblaciones de personas asociadas a los castañares y avellanares, asegurando que estas tradiciones y ecosistemas no desaparezcan.
Acciones como recuperar terrenos abandonados dándoles una segunda oportunidad, conservan los ecosistemas, protegen la biodiversidad y revitalizan la economía local. Además, se fomenta la unión y la cooperación entre comunidades y contribuye a proteger el patrimonio natural y cultural.