Los bienes y servicios ecosistémicos que ofrecen los castañares y avellanares y sus contribuciones se pueden clasificar:
Abastecimiento
- Los frutos consumidos por personas, ganado y fauna silvestre. Podemos incluir la producción de miel, a partir de las flores de castaño o avellano.
- La madera, como combustible y para la fabricación de diferentes utensilios (mangos, cestos, muebles, etc.).
- Plantas medicinales en humanos y animales.
- Gestión del agua: Generan, retienen y filtran grandes cantidades de agua dulce de calidad.
Regulación
- Influyen en la climatología y la calidad del aire a escala local, absorbiendo gases de efecto invernadero, controlando los ciclos del agua (sequías, inundaciones) y reteniendo contaminantes del medio ambiente.
- Las raíces controlan la erosión y la desertificación, ya que retienen el suelo y fertilizan la tierra.
- Eficaces en el control biológico de plagas y enfermedades, pues albergan especies depredadoras naturales de insectos y hongos dañinos.
- La polinización se ve favorecida, proporcionando alimento y hábitat a multitud de polinizadores.
Cultura y salud
- Castañares y avellanares forman parte de la identidad cultural de las comunidades, creando un sentido de pertenencia al lugar con características naturales únicas.
- El valor estético de los paisajes atrae a un gran número de visitantes a través de diferentes actividades recreativas: senderismo, recogida de setas, fomentando el ecoturismo rural., etc.
- Disfrutar de los castañares y avellanares nos conecta con la naturaleza, mejora nuestra salud física y mental. Estos montes actúan como pulmones verdes, mejorando el aire y proporcionando oxígeno, además de ayudar a reducir el estrés y la ansiedad gracias a su ambiente tranquilo. (¿Quieres saber más sobre cómo influye la naturaleza en nuestra salud?)
- Son laboratorios naturales de desarrollo del conocimiento ecológico y de la biodiversidad, privilegiados para conocer la importancia de conservar y entender la naturaleza.
Ilustraciones: Lourdes Berzas- Loubé