El desarrollo sostenible se basa en tres pilares en equilibrio: el crecimiento económico, la protección del medio ambiente y la equidad en la sociedad para que sea compatible con la conservación del medio natural para futuras generaciones.
Desde el proyecto Montes Vivos existe una serie de buenas prácticas basadas en Soluciones basadas en la Naturaleza que permiten enfrentarnos a retos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o las desigualdades sociales. Pero ¿qué podemos hacer?
Índice
Manejo del suelo
El suelo es clave para castañares y avellanares, cuando las hojas, ramas, cortezas y troncos caen al suelo, forman una cubierta vegetal que protege, nutre y retiene la humedad fertilizando el suelo a través de su descomposición.
Para no dañar esta estructura del suelo y sus microorganismos, es importante evitar el arado/labrado todo lo que sea posible. Hay animales, como lombrices, escarabajos y otros artrópodos que airean los suelos desde el interior para que las raíces de las plantas puedan crecer mejor.
… arar y labrar no son lo mismo? ambas son formas de trabajar el suelo…
Arar: implica remover y romper el suelo hasta una profundidad significativa.
Labrar: preparar el suelo para la siembra de forma más superficial.
Control natural de plagas
Para evitar el uso de productos dañinos para el medio ambiente y las personas se utilizan soluciones basadas en la naturaleza, además, se fomenta la biodiversidad (aves y murciélagos) en la zona y se controlan plagas y enfermedades de forma natural.
Manejo forestal responsable
Esto permite aprovechar sus recursos y que sigan proporcionando beneficios ecológicos, económicos y sociales durante más tiempo y conservando estos lugares:
Aprovechamiento múltiple:
Realizar varias actividades a la vez, logra mantener un equilibrio entre productividad y conservación:recolección de frutos, pastoreo, extracción de madera, miel, etc.
Replantaciones con variedades locales e injertos
Para recuperar variedades más antiguas y resistentes, ayudamos a que los montes sean más sanos, lo que beneficia a la naturaleza y a las personas que dependen de ella para vivir.
Conservación de árboles singulares (centenarios):
Abuelas y abuelos de la naturaleza, cuentan historias sobre el pasado y son parte del patrimonio natural y cultural de los lugares donde habitan.
Además, funcionan como refugio de fauna y ofrecen una mayor producción de frutos.
Reutilizar restos de poda
Para aumentar la producción y mejorar la salud de, sobre todo, los castaños, de la forma más natural posible, se realizan podas regulares para aumentar la aireación y la exposición al sol.
Después de podar los árboles, las ramas más grandes se dejan en el suelo de ese mismo espacio, creando biotopos para plantas, hongos, microorganismos y animales. Otra parte de la poda se puede triturar y repartir por el suelo.
Los organismos (hongos principalmente) descomponen estos restos y los convierten en abono natural, ayudando a fertilizar la tierra.
Construcciones tradicionales para la biodiversidad
La integración de estructuras tradicionales (muros de piedra seca, setos y charcas) en los castañares y avellanares conserva el patrimonio cultural (etnográfico) y aporta grandes beneficios ecológicos, ya que ayudan a la fauna y preservan el paisaje rural.
Mantener y recuperar estas estructuras es una forma de garantizar montes más saludables y resilientes.
Conclusión
Un buen manejo de castañares y avellanares protege la biodiversidad e impulsa el desarrollo rural de forma equilibrada, sostenible y responsable.