3.2.2.2. Otros productos

Los usos tradicionales asociados a castaños y avellanos son amplios y difícil de abarcar. Esperamos que con este último punto y lo comentado en el punto 3.2 te puedas hacer una idea.

Micología

Avellanares y castañares son lugares idóneos para la recogida y observación micológica. Estos hábitats, ofrecen condiciones perfectas (combinación de humedad, luz solar y sombra) para el crecimiento de una gran variedad de especies de hongos especialmente durante el otoño. 

Setas en un bosque. Wikimedia Commons

Entre los hongos comestibles destacan el boleto edulis (Boletus edulis), el boleto anaranjado (Leccinum aurantiacum), el hígado de buey (Fistulina hepatica) o la oronja o amanita de los Césares, (Amanita cesarea), entre otras muchas especies . 

Sin embargo, la mayoría de los hongos que crecen en estos ecosistemas no son comestibles, pero recuerda, desempeñan un papel fundamental en el ecosistema, especialmente en el proceso de descomposición de la materia orgánica.

Tuber uncinatum. Wikimedia Commons

Las Micorrizas: Una relación especial hongos y avellanos

Un fenómeno importante que ocurre en estos entornos es la micorrización natural.  En el caso de los avellanos, su sistema de raíces los convierte en perfectos aliados formando las famosas trufas comestibles.

 

Apicultura

Actividad dedicada a la cría y cuidado de las abejas para la obtención de los productos que fabrican: miel, propóleo, jalea real o cera.

La miel de castaño tiene un color muy oscuro, sabor intenso y un poco amargo y picante, con grandes efectos antioxidantes.

Miel de castaño. Al1962 - Sutterstock

Otros usos

Además de los usos ya mencionados, los castaños y avellanos tienen otras utilidades sostenibles que los convierten en recursos de gran valor:

  • Plantación de aromáticas que crecen en estos entornos para su venta. Algunos ejemplos son el romero (Salvia rosmarinus), la lavanda (Lavandula angustifolia) o el orégano (Origanum vulgare).
  • Tintes naturales. Los restos del castaño (cáscaras, erizos y corteza) sumergidos en agua han sido ampliamente utilizados como tintes naturales en madera, lana y para curtir pieles.
  • Biomateriales: Las cáscaras de avellana, castaña e incluso restos triturados de poda se utilizan para cultivar hongos que posteriormente se secan dando lugar a materiales que se utilizan como aislantes o para embalajes sustitutos de plásticos.
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