Las mujeres rurales han enfrentado desigualdades como parte de una cultura tradicional que ha dado, y da, prioridad a los valores y roles masculinos. Las mujeres tenían, y de manera habitual siguen teniendo, un papel secundario, y en relación con los castañares y avellanares, vendiendo castañas asadas en la calle y cocinando los alimentos. Se dejaban los trabajos en el monte a los hombres.
Hoy en día, aunque se ha conseguido avanzar para reconocer del papel de las mujeres en los montes, todavía no se da la importancia suficiente al trabajo en la tierra que hacen las mujeres, muchas sin recibir un sueldo por ello, haciendo más difícil su independencia económica.
¿Por qué ocurría esto?
Durante mucho tiempo la educación de las niñas y mujeres era diferente a la de los hombres: No se les enseñaban trabajos donde pudieran tener su propia independencia y poder, reservadas a los hombres.
Sólo el 16,9% de las personas trabajadoras en este sector rural son mujeres. Por eso, es muy importante reconocer y visibilizar las iniciativas de las mujeres rurales que quieren cambiar su vida y mejorar el bienestar de sus comunidades.
Soluciones
La participación, la educación y la planificación son herramientas muy importantes y necesarias para construir un mundo rural donde se incluya a las mujeres en condiciones de igualdad.